La obra de teatro que ha hecho Rodrigo García es una obra única y lleno de pensamiento, humor negro, y cinismo. No refleja el tipo de teatro que tiene actos normales y personajes con exposición o carácter sino escenas del pensamiento y corriente de la mente que manifiesta en opiniones del mundo obsesionado con lo material. Esa obra demuestra el poder de la palabra y cómo la duración de una obra no determina su grandeza. Hay escena de una oración y otras de una página pero todas tienen su propio punto. Estoy recordado del autor Gómez de la Serna quien hizo las greguerías o ideas cortas sobre el mundo. Algunas de las escenas son como ellos. Por ejemplo, “Pedir confianza es tan ruin como ofrecerla” y “En el arte, la sensibilidad está de tu parte cuando eres espectador. Si lo que te propones es crear, debes poner en funcionamiento toda su insensibilidad”
Es obvio que García es un observador quien trata a reflexionar sus dudas y ocupaciones del mundo y la sociedad con declaraciones francos e irónicos. Una escena tan irónico es la escena siete donde la persona no sabe cómo hacer cosas con una persona real sino las cosas materiales. “Y cuando tuve que tocar un cuerpo caliente que dormía a mi lado, no supe hacerlo”. Qué triste que no hay conexión humano. El objeto de uso no puede sustituir para el ser humano. Otra escena que presenta una idea irónica es la octava en que la obra dice como lo provocador y excepcional de obras están en museos, teatros, y galerías. Aunque están extraordinarios, el sitio es callado y quieto.
Parece que Rodrigo García tuvo la idea que la obra será una declaración del tiempo y de todo él ha realizado eso. Es difícil no leer el cinismo de la obra. Casi todas las escenas tienen un sentido de frustración y cinismo excepto algunas como la escena de echar raíces. El último oración dice “La ventana abierta es un milagro esta mañana: alguien está friendo huevos con patatas y chorizo en el piso abajo”. Esta escena es importante en declarar que el mundo no está completamente fuera de control y las pequeñas felicidades en algo tan simple como comida es un testimonio a la fuerza humana encima del bombardero de lo material.
Esta obra es fascinante y probablemente más conmovida en vivo.
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